Valencia combina un casco antiguo medieval con la arquitectura contemporánea de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y entre ambos hay un parque de nueve kilómetros: el antiguo cauce del Turia, desviado tras la riada de 1957 y convertido en jardín. Se recorre en bici, y es la forma más cómoda de cruzar la ciudad de punta a punta.
En el centro están la Lonja de la Seda, la catedral y el Mercado Central, uno de los mayores mercados de Europa en funcionamiento. La playa de la Malvarrosa queda a veinte minutos en tranvía. La paella es de aquí y se come al mediodía, nunca de cena, en los arrozales de la Albufera o en el barrio del Cabanyal. Si coincides en marzo, las Fallas toman la ciudad entera con pólvora y noches sin dormir.